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Acomodando las piezas de la materialidad en sustentabilidad

 Al compás de pizza y cerveza

Recientemente se ha generado un gran alboroto sobre los conceptos de sustentabilidad y materialidad.

Para muchos, especialmente aquellos de nosotros que hemos estado alrededor de la sustentabilidad por un largo tiempo, el concepto de materialidad no es particularmente nuevo. Pero para otros, es un concepto totalmente nuevo.

Así que, ¿qué es materialidad?

Bueno, es los términos más sencillos, la materialidad se refiere al impacto en sustentabilidad más significativo de una compañía, sea este positivo o negativo.

Personalmente, adoro el concepto. Pero puede ser un poco difícil de comprenderlo, al principio, si usted no es un contador público.

Reglas de Oro Contables en Materialidad

  • Porcentaje de ingresos antes de impuestos o ingresos netos (5% del promedio de ingresos antes de impuestos (usando un promedio de 3 años));
  • Porcentaje de utilidad bruta;
  • Porcentaje de activos totales (1/3% del total de activos);
  • Porcentaje de los ingresos totales (1/2% del total de ingresos);
  • Porcentaje del capital (1% del total del capital);
  • Métodos mezclados que contemplen algunas o todas de estas definiciones (mezcla para encontrar un promedio);
  • “Escala incremental” que puede variar con el tamaño de la entidad (5% de utilidad bruta entre $0 y $20,000; 2% entre $20,000 y $1,000,000; 1% entre $1,000,000 y $100,000,000; 1/2% si es mayor a $100,000,000).

http://en.wikipedia.org/wiki/Materiality_%28auditing%29

Ahora, nadie que me conozca, nunca me acusaría de ser un contador público. Pero alguna vez yo me consideré como un entusiasta de la contaduría.

Eso fue al principio de la década de los 90, cuando fui co-fundador y director de la Social Investment Organization (SIO) en Canadá. Yo estaba interesado en la contaduría precisamente porque teníamos tantos ingresos como el interés en inversión social en esas épocas. Y recuerden, estamos hablando de cuando “tirar basura” era considerada una de las mayores preocupaciones ambientales.

A pesar del tamaño de nuestro presupuesto, o falta del mismo, cada tercer jueves al mes, mi amigo Mark, el contador, venía a nuestras oficinas para ayudarnos con los libros contables mientras cenábamos con pizzas y cervezas.

Al final del primer año de dichas juntas, comenzamos a preparar nuestro primer reporte financiero anual. Fue entonces cuando Mark me preguntó “¿cuál es tu nivel de materialidad?”

“¿Ehhh? ¿Y qué diablos es eso…?”

“Tú sabes, la cantidad de dinero que a nadie le importa si no la puedes tener contabilizada.”

“¿A qué te refieres? ¿No puedo contabilizarla?”

“Mira, es tarde y hemos pasado dos horas tratando de hacer el balance en libros por $120 dólares que no podemos encontrar… en ingresos de $167,000 dólares. Estoy cansado y quiero ir a casa. ¿Por qué no decimos que el monto que no tenemos que contabilizar es por el 0.5% de los ingresos y terminamos con esto?”

“¿Te refieres como alrededor de $850 dólares?”

“Así es, más o menos, no vale la pena el esfuerzo de buscar por menos que eso.”

Y ahí quedó. Afortunadamente, para Mark y mi Consejo Directivo, hay ciertas reglas de oro en medidas de materialidad para propósitos contables.

Multivariable y Multidimensional

No así con la sustentabilidad.

Definir materialidad para la sustentabilidad es una pregunta con múltiples variables. Y sólo para hacer las cosas interesantes, muchas de las variables no son fácilmente cuantificables y peor aún, no pueden ser definidas por Mark y Marc al tiempo con pizza y cervezas.

No, en efecto, la materialidad de la sustentabilidad es también una función de lo que los grupos de interés piensan que importa cuando se trata del impacto de una compañía.

Para empezar, una compañía tiene que:

  1. Valorar la lista comúnmente aceptada de indicadores/aspectos de sustentabilidad:
  2. Valorar si la compañía tiene obligación material;
  3. Valorar si la compañía ha cumplido o no con su obligación material; y,
  4. Valorar el riesgo/oportunidad de cumplir o no con la obligación material.

Diferente a una aplicación contable de la materialidad, no hay reglas de oro que aplicar. En su lugar, una compañía tiene que:

  1. Entender por qué cada indicador/aspecto es material o no;
  2. Entender las diferentes opiniones de los grupos de interés en cuanto a por qué cada indicador es material o no; y,
  3. Medir la validez de las diferentes opiniones.

Claro que, una vez que todo esto está medido y valorado, una compañía necesita decidir lo que quiere o no hacer acerca de sus impactos materiales.

Tal como será el caso de muchas compañías, también tendrán que reevaluar los esfuerzos hechos en impactos relacionados con sustentabilidad no-materiales. Eso es, algunas compañías podrán juntar millones de dólares para investigación contra el cáncer pero pueden causar muchos más millones de dólares en daños ambientales, o peor, proveer de productos que causen cáncer.

Los hallazgos de materialidad inevitablemente plantearán muchas cuestiones estratégicas, o preguntas sobre qué y cómo hace una compañía para mejorar su desempeño sustentable. Esto será un tema con particular importancia al abordar los lineamientos GRI G4, que establecen hacia las compañías la definición de sus impactos materiales, y mientras el SASB comienza a publicar sus indicadores de desempeño (KPI’s) en sustentabilidad.

Seguro, el establecer la materialidad no será fácil al principio, pero el esfuerzo valdrá la pena no sólo desde una perspectiva para definir y reportar qué es lo que cuenta, sino ultimadamente como una clave para mejorar del desempeño sustentable y crear valor.

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